Nuestra historia

Una historia escrita con una atracción invisible

El suave susurro de una manta que resbala y un cojín que vuela hasta el suelo. Otra construcción del salón se había derrumbado antes de que su pequeño constructor pudiera entrar.

Capítulo I

Desastre en el país de las mantas

¡Papá! ¡Se ha vuelto a caer todo!

Michał

Michał miraba el montón de mantas con una mezcla de rabia y decepción en la cara.

Al mirar a su hijo, Oleksandr se topó con un reto sencillo: los cojines del sofá no mantenían la estructura ni daban estabilidad. Hacía falta algo que permitiera a un niño crear construcciones grandes y duraderas sin dejar de ser completamente blando y seguro.

En la cabeza de Oleksandr empezó a germinar una idea. El deseo era sencillo: hacerle a su hijo unos bloques que cumplieran el sueño del escondite perfecto.

No buscábamos una idea de negocio. Buscábamos la manera de que la alegría de un niño no se viniera abajo cada vez que una manta resbalaba de una silla.

Capítulo II

Un taller en casa y pruebas de materiales

Las semanas siguientes fueron de búsqueda y pruebas. Oleksandr sabía exactamente qué espuma y qué imanes necesitaba. La clave, sin embargo, era dar con el tamaño ideal del bloque y con el tejido adecuado: suave, agradable al tacto y capaz de ocultar los imanes de forma totalmente segura bajo su superficie.

Cuando, tras muchos intentos, salieron los primeros prototipos pulidos, Michał los cogió por primera vez. Dos cubos se unieron con un clic suave.

¡Mamá, mira! ¡Se sujeta solo!

Michał

Poco después, en el salón se levantaba la primera casita sólida. El verdadero punto de inflexión llegó cuando los amigos empezaron a visitar a Svitlana y Oleksandr. Al ver cómo jugaban los niños con los bloques y las posibilidades que daba esa combinación, no tuvieron ninguna duda.

¡Tenéis que montar una empresa y fabricar esto a lo grande!

Amigos

Capítulo III

El primer encuentro con el mundo

En 2015 tomaron la decisión y salieron al mercado. Empaquetaron los primeros sets y se fueron de feria: primero a Kielce y enseguida a Alemania.

Allí mostraron la idea por primera vez a un público más amplio y recogieron opiniones directamente de padres y de expertos del sector. La reacción de los visitantes fue inmediata: curiosidad, ganas de tocar el material blando y sorpresa por lo fácil que se unían los bloques.

En las ferias surgieron los primeros contactos clave y llegó la primera venta oficial. Una idea nacida en el salón de una familia había recibido luz verde del mercado.

Capítulo IV

De la primera casita a 55 países

Hoy, al recordar aquella cabaña de mantas que se venía abajo, sabemos que valió la pena buscar una respuesta mejor. JollyHeap es ya una marca con alcance mundial:

2.000.000+
bloques fabricados
55
países en el mundo
2015
en el mercado desde

Los bloques JollyHeap se han hecho un sitio fijo en centros educativos, salas de integración sensorial, rincones infantiles de hoteles y centros de ocio. Lo que los hace excepcionales es una cualidad sencilla pero brillante: una espuma blanda y segura combinada con una forma innovadora de unir los bloques entre sí.

Son versátiles y se adaptan a cualquier espacio y a cualquier niño, y dan a los niños campo para crear allí donde el desarrollo se encuentra con la imaginación infantil.

Think hard. Play soft.

JollyHeap fabrica bloques magnéticos grandes de espuma. Desde 2015 los cosemos a mano en Rzeplin, cerca de Wrocław (Polonia). En escuelas infantiles y colegios, los niños aprenden con ellos a contar y a construir. Los terapeutas los usan en integración sensorial y fisioterapia, y los parques infantiles los eligen porque aguantan un uso diario e intensivo.

BlandosSegurosDuraderos